¿Cómo gestionamos el estrés en el día a día? Una reflexión sobre las estrategias de afrontamiento desde un paseo en bicicleta.
Buenas, gente bonita, espero que se encuentren muy bien. Como sabrán ya, aquí en el blog de Día Soleado, sabemos que no todos los días son soleados, pero igual buscamos seguir adelante y estar bien en el ahora.
Ayer reflexionando un poco sobre lo que escribo y tras pedirle a la inteligencia artificial (IA) que analizara las perspectivas, encontré cosas interesantes en sus respuestas, las cuales les quiero compartir. Como no soy psicóloga, no me había dado cuenta de que mucho de lo que leen en el blog de Día Soleado son ejemplos de “estrategias de afrontamiento” o “coping strategies”.
Es decir,
¿Cómo gestionamos situaciones estresantes, crisis o emociones intensas, y buscamos proteger nuestro bienestar?
Pero bueno, como aquí nos gustan las explicaciones sencillas, quiero escribirles acerca de este concepto de estrategias de afrontamiento mientras les cuento cómo me fue ayer en mi paseo en bicicleta.
Pero antes de contarles sobre el paseo de ayer, un poco de contexto… Hace un par de días, y quizá algunos de ustedes lo puedan notar en mis publicaciones más recientes, como sonreír aunque no estés de humor, y cuando llueve sobre mojado, mi mente andaba inquieta y me está costando sobrellevar los días. Es muy complejo poner detalles y explicaciones, especialmente cuando no muchos de nosotros somos capaces de describir lo que sentimos y por qué. Pero lo que sí sé es que, además de lo que traigo, llevaba ya unas dos semanas, si no es que más, sin salir de casa.
Uno, pues porque trabajo desde casa, si mi esposo no está, mi transporte es la bicicleta y también me da miedo usar el transporte público de Detroit. Si le sigo a la lista de excusas, es bastante larga y suena lógica en relación con por qué no he salido de casa. Pero en resumen, diría que me acomodé y se me hizo fácil no salir.
Ya salieron hace varios años muchos artículos sobre los efectos nocivos del aislamiento en las personas, especialmente nos lo explicaron cuando fueron los tiempos de la pandemia en el 2020. Han salido tantas publicaciones desde entonces como este artículo de Efectos Negativos del Home Office en la Salud Mental, que al menos da algunas ideas de cómo prevenirlo.
El caso es que, aunque me cueste aceptarlo, ya me estaba afectando el encierro. Lo noté porque me daban más ganas de discutir. Cada que volteaba a ver a mi esposo, encontraba o recordaba un motivo para pelear. Afortunadamente, y porque esa ya me la sé, me contuve, pero no me quedé allí, horas después me peleé con la IA (espero no ser la única). La IA me había dado una respuesta que para mí no era aceptable, y ufff, me desquité. Iniciamos un debate que creo que es completamente irrelevante, y traía yo emociones demasiado cargadas para un sistema de IA, pero allí estaba yo, de necia regañando a la IA.
Esa fue la bandera roja, mi gente, no necesité más para entender que era momento de encontrar alguna estrategia de afrontamiento. Aquí introduzco otra de las características que la IA identifica en la personalidad del blog de Día Soleado, el “locus de control interno”. No, no está diciendo que estoy loca (no aún), sino que, basado en lo que publicó, ve a alguien que se enfoca más en lo que puede controlar de una situación, en lugar de convertirme en víctima o esperar a que el mundo cambie para que yo pueda ser feliz.
¿Qué hice entonces con esa bandera roja? Pues con un poquito de temor, porque ya me había desacostumbrado a salir al mundo, agarré la bici. Mi plan: fui a buscar un centro comunitario que había visto en internet para gente hispana. Pensé, quizás allí pueda encontrar personas con las que hablar y que escuchen mi situación o me hagan compañía.
Desde el momento en que sentí el aire fresco, saludé a la vecina, y empecé a disfrutar del bonito paisaje, supe que necesitaba ese paseo más de lo que imaginaba. Sentí un respiro en todo mi cuerpo y mente, y con cada pedaleada, iba dejando las ganas de discutir acerca de todo lo que no me parece. Tras un rato en la bici, me di cuenta de que no tenía condición para hacer los 40 minutos corridos para llegar a ese Centro Hispano, y tomé mis pausas en el camino. La foto que les comparto al inicio es donde me detuve a comer la manzana que llevaba conmigo.
Sé que a este punto ya estarán emocionados de que les cuente acerca del centro hispano y su gente, la verdad es que yo estaba aún más emocionada. Llegué al lugar, es una iglesia y en una esquina vi el letrero del Centro Hispano. Abrí la puerta y vi su programa de clases de baile que dan por la tarde. Seguí los pasos pegados en la pared, que subían por escaleras hasta un segundo piso. Llegué a un salón de baile que estaba vacío y cerrado. En pocas palabras, ayer no encontré a nadie con quien hablar, solo sé que después de las 6 p.m. hay gente que se reúne allí para ir a bailar.
Sin procesar qué hacer con esta información, tomé mi bici, y fui a la biblioteca pública de esa zona, la biblioteca de Ferndale, ciudad vecina de Detroit, pero más segura para que una mujer ande sola en bici.
Sin darle tantas vueltas al día, ese paseo en bici, fue un recordatorio de que aún estando en una nueva ciudad puedo ir a muchos lados sola, que hay personas allá afuera viviendo y conviviendo.
Después de días de ocultarme en la seguridad de mi hogar, recordé que hay un mundo allá afuera y que yo también soy parte de este, independientemente de cómo vayan las cosas, sigo siendo parte de esta ciudad en la que ahora vivo.
Bueno mi gente, este relato de mi día normal pero a la vez enriquecedor y revelador, es un recordatorio de que existen muchas estrategias para afrontar los retos, el estrés y las crisis. Hoy yo agradezco contar con una bicicleta que me hace sentir independiente. Bajo su contexto, espero que puedan encontrar esas grandes/pequeñas cosas que pueden hacer su día de hoy un poco mejor de lo que ya es.
Como siempre, mi gente hermosa, que lucha por seguir adelante en esta vida llena de retos, les deseo un excelente día.







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