Más allá de los porcentajes, la ropa elegante y las frases motivacionales. Lo que la narrativa del esfuerzo constante olvida contarnos sobre el éxito.
¿Por qué medir el logro en números y fotos bonitas nos aleja de nuestra propia vida?
¡Gente, es viernes! Hoy ni les digo nada, solo que estén bien. El día de hoy quiero escribir acerca de un tema que ya lleva demasiado tiempo siendo controversial, la definición de éxito.
Ayer mientras estaba en una de las redes sociales, me apareció un post que tenía muchos likes. El post mostraba los porcentajes de éxito de Frank Sinatra, Babe Ruth y Pablo Picasso. Si les tocó ver, por ejemplo, cuántas bombillas Thomas Edison tuvo que hacer para llegar a inventar la bombilla, básicamente era el mismo ejercicio, pero ahora calculando el éxito en porcentaje.
No me lo tomen a mal, de hecho, este tipo de publicaciones son muy importantes porque nos ayudan a entender que en muchos casos no es suerte, sino una dedicación constante. No obstante, el riesgo de este y de todo lo que se ve en las redes es que la historia queda a medias o deja en el aire ciertos factores.
Por ejemplo, otra publicación donde salía un joven con su chaqueta de cuero elegante, decía “El éxito no es cómo te ves, es un estilo”.
Otros ejemplos sobre el éxito que encontré, muchos de ellos acompañados de fotos de personas vestidas “exitosamente” con fondos en lugares “exitosos”, dicen:
- El éxito suele llegar mucho después de que la mayoría de las personas se hayan rendido. La perseverancia es el puente que conecta el esfuerzo con la oportunidad.
- El éxito no es cuestión de suerte. Es el efecto acumulativo de años de trabajo arduo e incansable.
- El éxito es la respuesta más poderosa al rechazo.
Aunque sea muy probable que la intención de esas publicaciones sobre el éxito sea motivarnos a seguir intentando, ¿qué factores son los que se quedaron en el aire? ¿Y por qué es importante que lo entendamos?
Como saben aquí en el blog de Día Soleado, buscamos promover la vida normal como acto de rebeldía. Es que en muchas ocasiones, la mayoría de nosotros terminamos siendo solo consumidores y espectadores. Caemos en la idea de que al comprar el siguiente objeto, curso, o cuando ocurra tal cosa como ser exitosos, finalmente podremos ser felices. En el fondo, compararnos con la vida de otros, ya sea el Sr. Sinatra o los vecinos, nos llevará a una frustración asegurada.
Aunque no está implícito en esas publicaciones, ya hace mucho tiempo que nos vendieron la idea de que el éxito nos hará felices. Este factor es el que queda en el aire cuando vemos publicaciones cortas sobre el éxito. Dejando atrás el motivo de por qué una persona desea ser exitosa.
Es decir, ya ni nos preguntan: ¿deseas ser una persona exitosa? ¿Por qué quieres ser una persona exitosa?
Y es aquí donde nació la controversia, resulta que el éxito, así como lo vimos en nuestra publicación anterior, el concepto de dignidad, puede tener diferentes significados dependiendo del lente de la persona que lo ve.
Quizá para tus padres, ser exitoso significaba tener una carrera, conseguir cierto trabajo. Pero ahora vemos tantas series, novelas y críticas de personas que se sintieron presionadas a seguir cierto camino solo para darse cuenta de que no les gustaba.
Es muy común escuchar que la tercera generación siempre lleva a la quiebra de las empresas familiares heredadas, y aquí quizá también sería interesante entender si esa tercera generación tenía otra definición de éxito o deseaba algo diferente en la vida.
Adicional a ello, recién se ha descubierto algo más interesante sobre el concepto de éxito que creemos que «la sociedad» nos vende. Resulta que un estudio de Populace Success Index (en alianza con Gallup) identificó que más del 90% de las personas cree que la sociedad define el éxito basándose en la fama, el dinero y el estatus; no obstante, menos del 10% aplica esos criterios a su propia vida personal.
Es decir, la gran mayoría de las personas no concuerdan con esa supuesta definición de éxito, sino que busca más carácter, relaciones personales y la autonomía/educación.
Entonces, si nosotros, que somos la mayoría en sociedad, no creemos esta definición mundana de éxito, ¿de dónde sale esa ilusión colectiva?
El estudio demuestra matemáticamente cómo la presión social y los medios crean una «falsa mayoría» sobre lo que supuestamente todos buscamos.
La respuesta corta es que las redes sociales no fueron diseñadas para reflejar la realidad, sino para capturar la atención humana, y la atención no responde a la paz, sino a la estimulación.
Existe una brecha enorme entre lo que a la gente le da tranquilidad en la vida real y lo que a la mente humana le genera curiosidad o morbo en una pantalla, televisión o periódico. Con el tiempo olvidamos que las redes sociales, a pesar de ser gratuitas, tienen el propósito de hacer dinero y por ello hay modelos de ventas y publicidad pagada dentro de todo lo que vemos.
Ahora que estoy consciente de que existe una falsa mayoría, deseo corregir la forma en la que me expreso sobre las redes sociales. Resultaba que no éramos nosotros, como seres humanos, errando en todo, sino que no nos dimos cuenta o olvidamos el nivel de capacidad que tienen las grandes empresas para crear subculturas, ideales y ganancias.
Esto es importante de entender, porque solemos sentirnos decepcionados de nuestra gente en la sociedad, pensamos cosas como «por eso estamos como estamos», cuando realmente las imágenes plasmadas no necesariamente representan a la mayoría, sino a quien puede pagar más para llegar a más consumidores.
Pero es viernes y hoy queremos cerrar con una nota positiva; para nuestra suerte, como el tema es controversial, ya existen en muchas redes y publicaciones personas que están tratando de reformar la definición de éxito. Que no sea una respuesta universal de éxito = dinero, sino algo más variado.
Les comparto algunos enlaces a otras perspectivas de éxito:
- El ADN del Éxito Podcast con Jorge Cáceres
- Del vago significado del éxito – Yaiza Santos
- Podcast se regalan dudas – El éxito no me dio paz
- Podcast Se regalan dudas – Lo que pasa cuando logras todo…y no eres feliz
- Redefinir el éxito, ¿qué vale realmente la pena en la vida?
Saben que aquí en el Blog de Día Soleado, no le andamos diciendo a la gente qué hacer con su vida, pero sí es una invitación a reflexionar y ser precavido en las historias que se quedan a medias en redes sociales, especialmente cuando el éxito, según Sutanito, podría determinar si el día de hoy te sientes feliz con quien eres o no.
¡Feliz viernes, mi gente, son un éxito!







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