Buenos días, gente bonita. ¿Cómo están? Espero que todo esté muy bien.
En Día Soleado buscamos muchas oportunidades para celebrar y reconocer esta vida normal y hermosa que tenemos. Sin permitir que las redes sociales, medios o personas en nuestro entorno nos obliguen a creer que algo nos falta.
La verdad es que ya estamos completos y somos exitosos por el simple hecho de aceptar el reto de vivir, nada más que la mercadotecnia está pesada; son buenísimos para vender lo que sea y crear necesidades a costa de aire.
Entonces, entre esas prácticas que me encanta recomendar (o sea, prácticas que son gratis), hoy traigo una que es un poquito retadora para mí, pero interesante para aquellos de nosotros que estamos empezando a adoptar la práctica de escribir como desahogo, terapia o pasatiempo.
Describir el amanecer que viste recién, y con amanecer me refiero a esos primeros rayos de sol que viste desde donde estás. Sin ir a la montaña para ver el sol salir, o, si es algo posible para ti, pues muy bien. La idea es enfocarnos en algo hermoso que ya tenemos, ahora si te gusta más el atardecer o los días lluviosos adelante, lo que funcione.
Mi versión quizá les parezca demasiado romántica; no sé de dónde sale, porque muy rara vez hablo así. Pero, jugando con las palabras puede convertirse en una historia sobre que cada amanecer es una aventura o algo similar, si quieres agregarle mas acción que emoción, claro que se puede.
Dicho esto, ahí les voy:
Una pausa que dura un respiro, esa luz dorada que indica que seguimos vivos, y prueba de ello es que desperté para verte salir una vez más.
Con esa sonrisa que se asoma entre los espacios de las casas, entre techos, entre copas de árboles, a través de mi ventana, allí vienes, nuevamente iluminando la vida de todos sin importar qué.
Es fácil acostumbrarnos a ti, y a la vez aún siento asombro y alegría cuando veo esos pequeños reflejos en la pared, aun con las cortinas cerradas, sé que ya volviste.
¿Te he mencionado que el amarillo es mi color favorito? Quizá por eso el día de hoy escribo para ti.
Para agradecer por estar allí, para aceptar los días que no podré verte, y para dejar que tu calidez me envuelva. Porque a través de ti también puedo demostrarme amor y cariño a mí misma.
Gracias por volver en este día, te esperé en tranquilidad porque mientras estos ojos sigan abriéndose cada mañana, sé que estarás allí para recibirme.
Sin más, bonito Día Soleado, mi gente.






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