Redefiniendo espacios para buscar satisfacción real

Redefiniendo nuestro espacio, escuchando nuestras necesidades y buscando la satisfacción real.

¡Buenos días, gente bonita! ¿Cómo están? Aquí en Detroit, el clima va de nuevo para arriba, calentando poco a poco, y también mi ánimo anda para arriba. No necesariamente por el calor, sino porque encontré un libro llamado Más feliz en casa, de la autora Gretchen Rubin. A su manera, introduce también el concepto que buscamos aquí en el Blog de Día Soleado, estar contento con uno mismo, con lo que se tiene. 

Entonces, hoy quiero retomar un poco ese concepto. Aunque apenas empecé el libro y no estoy segura de que coincidan los puntos de vista, me emociona pensar que seguro hay mucho más material acerca de sentirnos bien con lo que somos, y no necesariamente se trata de una típica charla de autoestima. Anteriormente, no había puesto tanta atención a esta necesidad como ahora, y por eso me siento emocionada de imaginar qué tanto puedo encontrar allí afuera, así como a personas que piensen de manera similar. 

Me tomó mucho tiempo darme cuenta de lo bonito que se siente estar bien con uno mismo. 

Perseguir objetivos es algo extraordinario, porque significa que en el fondo crees en ti mismo y en que puedes lograrlo. El tema es justo lo que mencionamos ayer, cuando cruzas esa línea de querer crecer encajando en moldes que no corresponden, y terminas con un pensamiento de «que no soy suficiente y por ello tengo que lograr más». Yo no me di cuenta de en qué momento había cruzado esa línea, pero sé que fue ya hace mucho, si no es que siempre he estado allí en el «no ser suficiente». 

Pero volviendo al tema de ser más feliz en casa, la idea básica es encontrar qué te hace sentir cómodo estando en casa, y también qué significa “casa o hogar” para cada quien. Así como en el ejemplo de hace unos días, el término dignidad puede variar bajo el lente de quien lo ve. El significado de casa también varía. Para mí, casa es donde está mi esposo; él es mi familia.

Pero como mi familia es solamente una persona, mi felicidad entera no puede caer sólo en él, es demasiado peso para un solo humano. Así como tampoco quiero caer en el malentendido de que todo el tiempo debemos sentirnos felices. Yo diría que una palabra más adecuada es sentirse satisfecho con lo que tenemos en casa

Esto no es algo nuevo, ya lo hemos hablado en efímero disfraz de felicidad y uno esperaría que después de meses de escribirlo ya el concepto se entendiera y se aplicara. Ojalá los seres humanos fuéramos tan sencillos en nuestro pensar y sentir. No obstante, la mente es un músculo a entrenar y llenar de hábitos, por lo que en los siguientes días estaré rebotando ideas entre los hábitos que menciona el libro y los que yo he encontrado. 

Les platico un poco, de los hábitos que he encontrado. Dentro de ellos, para mí, encontrar, disfrutar, estar sola fue un básico. A veces se ve cómo leer un libro, jugar en el huerto o armar un rompecabezas mientras escucho música o alguna serie. Cuando siento que me estoy poniendo muy inquieta o que es tiempo de despresurizar la mente, me enfoco en limpiar la casa, hacer ejercicio o dar un paseo en bicicleta. Nada extraordinario, como lo venden en algunos libros de autoayuda,  nada ultradisciplinado, más que todo, estar presente. 

Con ello me he dado cuenta, que las actividades son tan buenas, como la necesidad que el cuerpo tiene. Es decir, meditar o leer un libro, no siempre funciona, si tu cuerpo lo que quiere es salir corriendo por todos lados.

Es por ello que a veces cuando seguimos consejos para ser más felices en casa, debemos:

  • Entender qué significa casa para nosotros en nuestro contexto, 
  • Entender en qué estado mental nos encontramos para ver si una actividad nos va a beneficiar o se volverá una tortura de 15 minutos, creyendo que meditar nunca nos funcionará.  

Mientras sigo practicando todo esto que escribo, también tomaré una pausa para celebrar la constancia, que, aunque se vea como algo nuevo, digamos que se  ha mantenido más de lo que imaginé.

Gente bonita, no caigan en la idea de que más felices en casa es una meta a la que llegar. Más bien, recordemos que es el camino de hábitos que celebramos cada tanto, porque corroboran eso que en el fondo ya sabemos: que somos capaces, que podemos y que ya somos seres de los cuales sentirnos orgullosos. 

Saludos y abrazos,

Suzz

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