Bonita mañana, gente maravillosa. Contándoles que todo muy bien por aquí en otro día normal antes de empezar a trabajar. Justo mencionando la palabra trabajo, porque sigo buscando, aún disfruto mucho el trabajo que hago, pero la paga no está acorde. Espero poder encontrar un puesto con una mejor paga pronto. Mientras tanto, a disfrutar lo que sí hay.
Ayer me quedé embelesada con un video sobre un economista y la felicidad. Como lo sospechábamos y muchos nos lo han dicho, comprar cosas no trae felicidad, o una que es demasiado efímera. Esto es algo que ya nos vienen diciendo desde hace rato, pero así como también sabemos que comer sano es bueno… de algún modo igual nos cuesta hacerlo.
El economista da muchas explicaciones generales de por qué compramos tantas cosas para intentar ser felices, pero al final realmente la respuesta varía mucho, según tu situación. Sé que yo, en lo personal, no deseo llenarme de cosas, pero aun así tiendo a caer más seguido de lo que esperaría y termino comprando más.
Todas mis compras siempre tienen un motivo súper lógico que en ese momento tiene sentido. Es decir, hasta hago un plan súper elaborado para convencerme a mí misma de comprarlo. Creo en mi caso en específico, es que estoy aburrida, y no se estarlo. Así es, gente, me aburro y se me da la compradera.
Entonces, como si me interesara trabajar en mi bienestar, no solo en mi economía, espero poco a poco encontrar formas sostenibles de sentirme bien, aun cuando estoy “aburrida”. Tengo muchos hobbies y objetos con los que entretenerme, aun así, pareciera que casi cada año aparece esa razón lógica para comprar algo más.
Que se supone que haga ahora con todas estas cosas, que cuestan dinero, pero me di cuenta que no me corresponden. En los siguientes días veré qué de esto se puede donar, así como aceptar las que realmente sí uso y tratar de bajar esa culpa por tenerlas.
Estamos en una época donde nunca antes habíamos tenido acceso a tanta cosa para comprar, y donde nunca antes se habían especializado en vendernos hasta lo que no. A veces siento que estoy en una batalla constante, donde me quieren vender cosas hasta cuando me baño.
Mi gente, espero que podamos encontrar paz lejos de lo material. Extraño mi infancia tan sencilla, tan poca cosa y tan pacífica a la vez. Sé que no puedo volver a ella, no obstante, espero algún día poder llegar a “tener” algo similar. Una vida que quizá muchos lleguen a considerar “tan poca cosa”, pero que da paz.
Sin mas, bonito día mi gente pasenla bien, con suerte sin que les estén vendiendo basura disfrazada de felicidad.






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