Bonito día, comunidad, ¿cómo están? Por aquí todo bastante bien, un día de esos con un sol que es perfecto y un clima fresco. El día de hoy quiero regresar a comentar sobre reflexionar y ventilar. En el blog busco enfocarme en poder recuperar el gozo y sentirme satisfecha con la vida que tengo. 

No obstante, entre tantas reflexiones y buscando el aprendizaje, noté que muchas de las entradas presentan retos, y aunque sea desde un punto de vista positivo, puede llegar a cansar.

Por lo cual vamos a hacer esto, a partir de hoy, disminuirán las publicaciones relacionadas con la búsqueda de trabajo. Es un proceso que se sale de nuestro control y desconozco cuándo llegará esa oportunidad. Así que, para no cansarnos, sepan que sigo buscando y estoy segura de que en algún punto va a salir algo mejor, pero vamos a dejar esa conversación atrás hasta que ya tenga un contrato firmado.

Dicho esto, el segundo aspecto que más quiero resaltar es que, en el día a día del que les escribo, tiendo a omitir detalles bonitos, esos que vienen con la vida simple. Quizá por su naturaleza simple o porque no hay nada detrás de ellos sobre lo que se pueda reflexionar. Simplemente es una vida tranquila que va pasando con el tiempo.

Hoy quiero ponerles algunos ejemplos. Estamos en verano en Detroit, y eso significa que podemos salir a disfrutar de este clima tan genial. Yo salgo a veces en bicicleta con mi esposo o sola. Tenemos un parque cerca y disfruto mucho el trayecto hasta el parque. En la ruta al parque tengo la oportunidad de apreciar casas históricas de Detroit, muchas construidas a finales de 1920. El parque en sí tiene mucha naturaleza, está rodeado de árboles y tiene caminos bastante divertidos para recorrer en bici. 

A su vez, no solo son los paseos en bici que disfruto, aquí somos responsables de mantener el pasto cortado, para evitar crear deterioro o que haya plagas en el vecindario. A diferencia de donde vivíamos en México, aquí el pasto crece de una semana a otra por las lluvias. Por ello, ¡tenemos nuestra propia cortadora de pasto! Y resulta que a pesar de ser una actividad cansada, disfruto mucho poder hacerlo. Me gusta ver cómo la cortadora va dejando un camino nivelado de pasto y libera un aroma exquisito a pasto recién cortado. 

Aunque tengo muchos otros ejemplos de esta vida tranquila que ahora puedo disfrutar, quiero cerrar con algo que me pasó el sábado pasado. Justo estaba cortando el pasto de enfrente cuando se acercó una señora y su hija. Estaban de visita en una renta temporal y justo se iban ese día, por lo que no querían dejar comida desperdiciada, y me regalaron una sandía completa.  

Yo sentí bien bonito; me gusta la comida gratis y, a la vez, pude darles tranquilidad de que su compra no sería en vano. A la familia que ese día compartió su comida conmigo, muchas gracias. Ayer partimos la sandía y sí estaba muy dulce. 

Mi gente bonita, feliz viernes para ustedes, a disfrutar de esta hermosa vida, siempre buscándole la mejor cara.  

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Día Soleado

¡Hola! Lo sé, no todos los días son soleados. Aún así, he creado este espacio para compartir reflexiones de vida, así como dejar en este vasto mundo del internet las situaciones a las que aún no encuentro respuesta.

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