Hola Comunidad hermosa, ¿cómo se encuentran el día de hoy? Espero que esté muy bien. Aquí en Detroit hay un poquito de lluvia y clima fresco. Ha pasado algo de tiempo desde mi última entrada, y todo está muy bien. Sigo en la búsqueda de trabajo, de hecho, hoy fui a una entrevista en persona. Siento que me fue bien, pero desconozco cuál será el desenlace de esa conversación.
Mientras encuentro ese camino laboral, poco a poco trato de recordarme de disfrutar el proceso y resaltar lo importante que es para mí en esta etapa, elegir un trabajo correcto. Planeo quedarme a vivir en Detroit al menos siete años más y espero encontrar un trabajo que me acompañe durante este capítulo de vida.
Cambiando un poco el tema, el fin de semana pasado tuve la oportunidad de ver a mis dos mejores amigas. A una de ellas no la veía en persona desde hacía doce años. Es un montón de tiempo, y el dinero para vuelos y viajes, lamentablemente, no estaba en las líneas de urgencia y prioridades hasta ahora.
Aún doce años después, mis mejores amigas siguen en esencia siendo aquellas chicas alegres que recordaba, y después de muchos abrazos de bienvenida, fluyeron tantas conversaciones. Visitamos muchos lugares, siendo la primera vez que dos de nosotras conocimos Berlín.
El poco tiempo que logramos pasar juntas fue muy placentero y de alguna manera me hizo sentir completa, no había nada más que yo hubiera podido desear en ese instante, simplemente poder estar a su lado y escucharles. El tiempo se pasaba tan rápido que sentía esta urgencia de querer verles solo un minuto más. Digamos que me sentía egoísta acerca del tiempo con ellas, al no saber cuándo podré volver a verlas.
Al final de las vacaciones me costó mucho despedirme, de hecho, nos despedimos diciendo “te veo mañana”. Las tres sabíamos lo difícil que sería tener que decirnos adiós y tratamos de mantener los ánimos arriba hasta las últimas horas. Estoy muy agradecida por tenerlas como amigas. Aunque solo podamos vernos cada cierto tiempo, los mensajes y las llamadas siempre han estado presentes. Son aquellas personas que sabes que siempre te apoyarán y hablarán con gentileza sin importar qué.
Mi gente, tener personas que te apoyen, escuchen y te den su tiempo de una forma tan natural es algo muy bonito y preciado. Para todos aquellos que me leen, espero que en su camino pueda cruzarse una bonita amistad de esas que hacen que el tiempo vuele.
Espero que esta publicación así como muchas de las anteriores les pueda recordar que tener una vida normal está bien, identificando aquello que para ti realmente vale la pena. No necesitamos más, ni darlo todo a cambio de otro objeto material, sino encontrar lo que nos hace sentir bien y completos. Una amistad que sobrevive en el tiempo es un excelente ejemplo de ello.






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