¡Buenos días, gente hermosa! ¿Cómo están? Por aquí en Detroit amaneció algo frío y esta semana será de lluvia. Para las personas que les gusta leer libros mientras escuchan la lluvia caer en su ventana…esta es su semana.
Les cuento que hoy amanecí bastante bien, nada de incomodidades. Ayer apliqué a otro trabajo, dice que como 100 personas más también aplicaron, no sé si será cierto, veremos. El día de hoy nos espera otro día tranquilo, de lo cual estoy muy agradecida. Es una práctica de paz a la cual debo acostumbrarme y aprender a notar.
Como parte de mi aprendizaje en desarrollo personal, esta mañana estaba buscando mi siguiente audiolibro y elegí uno bastante famoso: Hábitos Atómicos. Cuando escuché la primera parte del libro me di cuenta de que ya lo he escuchado anteriormente y la verdad ni recuerdo de qué trata en sí, más que la historia de lo que le pasó al autor.
¿Cómo me pasó eso? ¿Escuché un audiolibro completo y ni siquiera puedo recordar de qué trata? Significa que ni le puse atención, y si aprendí algo, no me acuerdo. Parece que algo de lo que estoy haciendo al escuchar audiolibros no está funcionando bien. Después de ello encontré otro que me llama la atención y sé que no he escuchado antes, entonces para este libro “Cómo contar una historia”, mínimo intentaré tomar notas, a ver si en unos años no se me ocurre volverles a decir “ah sí ya lo había escuchado, pero ni me acuerdo”.
De igual manera, ayer estaba buscando blogs similares a lo que ando haciendo y noté algo curioso que no me había puesto a pensar y ahora hace más sentido. Cuando creé Día Soleado, buscaba ese espacio tranquilo que dejara de decir cómo tiene que ser tu vida , que te falta y que debes comprar para llegar a ello. Al ver los blogs de ayer noté que aquellos redactados por gente más joven que yo (en sus 20) suelen tratar temas sobre tomar riesgos y aventarse por tu vida soñada, “sé el propio autor de tu vida”, entre otras frases. Es correcto, yo también a esa edad lo que más quería era una vida de aventuras y riesgo, ¡lo quería todo!
Entonces es natural, con el cambio de los años, querer algo diferente, algo tranquilo.
Con este enfoque, siento un poco menos de desprecio a lo que las redes sociales te venden, en pocas palabras, hasta hoy me doy cuenta de que yo ya no soy el público meta, pero sí alguna vez lo fui.
No siento como si mi vida estuviese terminando, que no esté dispuesta a arriesgarme o que las metas hayan desaparecido. Lo que sucede es que el método ha cambiado, lo haré a otra velocidad y con mayor seguridad sobre lo que quiero. A diferencia de mi yo de los 20, esta personita ya no es tan influenciable o maleable. Ya no me las creo todas y ya no es tan fácil dejarme llevar por un sentimiento. Dependiendo de cómo lo mires, claro que puede ser algo bueno, significa que puedo poner la misma dedicación a lo que quiero y ahora será más difícil desviarme para otros caminos.
Me encantará explorar aún más este concepto, acerca de cómo vamos moldeando nuestra identidad en base a experiencias y cómo con los años se va formando algo nuevo.
Bueno personitas chambeadoras, les dejo para irme preparando para trabajar. Les deseo un bonito día, recordarles que estamos bien, que todo está bien. Ahora sí que, como dicen por allí, ya el tiempo dirá.

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