¡Feliz viernes, mi gente! Espero que puedan cerrar la semana de manera excelente, sé que algunas personas trabajan los sábados o domingos, así que animo a todos donde sean que me leen.
Hoy, como cualquier mañana, pasaba entre videos de internet uno tras otro mientras mi esposo y yo desayunábamos. Mientras pasaba todos esos videos, me quede pensando en la cantidad exagerada de contenido que hay, es un mar de información y temas.
Muchos de ellos, si no tienes cuidado, te pintan aspectos de vida “soñada” que en el fondo solo buscan venderte un producto más. Ya sea para tu cuidado personal, salud o tu casa, siempre hay algo nuevo que podrás comprar. Hay tantas opciones y artículos y todos estos comerciales disfrazados nos hacen creer que las soluciones para nuestra vida están en el “si tan solo tuviera…”.
Sé que es muy fácil poner la queja y ya, no obstante, esta es nuestra realidad, nos van a vender cosas hasta por donde no… y lo más riesgoso es que para ello te van a vender la idea de que la vida soñada está a uno o dos productos de tus manos, o está a una actividad para que se logre.
Escuchamos y vemos casos de éxitos de jóvenes que se volvieron influencers y ahora viven esa vida soñada, viven de sus redes y “no” trabajan. La realidad, estos casos existen, hasta donde son ciertos, yo no lo sé, pero es la nueva realidad. Hay algo importante en todo esto, y es que los trabajos tradicionales para muchos se han sentido como algo obligatorio, desde conceptos como esclavitud moderna, trabajos tóxicos, y el hecho de tener que convertirnos en un personaje para encajar en ciertos ambientes laborales y llevar sustento a nuestras familias.
Me es difícil culpar lo que nos venden en las redes, cuando ya hace mucho que no podemos defender trabajos esclavizantes, mal pagados que les han quitado tanto gozo a las familias. A su vez, la fama desde los inicios del tiempo es algo que atrae al ser humano y ahora esta necesidad ha evolucionado con las redes. No quisiera detener a una persona de soñar con volverse famoso o vivir de sus redes, por lo cual nunca diré que está bien o mal, simplemente así están las cosas.
En cuanto a la reflexión para mí, es más acerca de adaptarse, acostumbrarse a que me van a estar vendiendo soluciones y cosas por todos lados, y que dependerá de mi entender qué es eso que necesito llenar y por qué. En el fondo, desearía poder volver a sentir el gozo de vivir simplemente existiendo, tal como era en mi juventud cuando no tenía nada y no soñaba con convertirme en “alguien”.
Si hay algo que me lograron vender por mucho tiempo es que profesionalmente tenía que ser “alguien” en la vida, lamentablemente yo compre esa idea, y resulta que no era mi camino a la felicidad. A mi modo se podría decir que “lo logré”, por muchos años también estuve en trabajos que disfruté y otros que no. Pero termina cuestionando por qué trabajaba tanto y porque dejé de sentir gozo. Como dicen muchos, dejé de creer en la “matrix”.
Mientras me dedico a recuperar ese gozo, ahora sé que debo tener cuidado con esos hermosos conceptos que nos venden, que muchos de ellos quizás no apliquen para mí y que mi gozo no viene de poseer o ser alguien. Espero, mi gente, que en el camino puedan encontrar a su manera eso que les hace sentir vivos y llenos. Mientras tanto, a sonreír hoy, que el mañana no lo conocemos.

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