¡Bonito viernes, gente hermosa! Otra semana que se nos va… y cuando menos acordemos será mitad de año. Oficialmente aquí en Detroit inicia la temporada de primavera, según lo que leí, se determina en el momento en el que el sol se coloca exactamente sobre el ecuador terrestre, y esto solo sucede una vez al año, conocido como equinoccio de primavera.
Ya estoy por terminar el audiolibro del Club de las 5 a.m. no voy a incluir todo lo que sale, sí hay muchas cosas muy buenas para tomar, pero hoy presento este que me gustó mucho:
“Cambiar la lente a través de la cual ves la vida —pasando de una que observa lo ordinario a una que percibe lo extraordinario— es multiplicar tu capacidad para crear milagros. Es, también, reconectar con esa pureza perdida que conociste en tu juventud, antes de que una sociedad fracturada te adiestrara para valorar los objetos y el dinero por encima de las alegrías y los deleites. Ríe con más frecuencia, baila con más regularidad y juega más a menudo. Por favor.”
The 5 a.m. Club
Y estoy tan de acuerdo con esta frase, aunque aún no logro recuperar esos sentimientos de gozo que llegué a tener años atrás. Si recuerdo de joven ser tan alegre y soñadora a pesar de que prácticamente no tenía nada, ahora como adulto tengo acceso a tantas cosas, pero mis sentimientos de gozo, de sentirme bien con la vida son tan efímeros. He logrado tantas cosas, seguí el librito de pasos que dictaminaba la sociedad y familia con la que crecí, pero emocionalmente me siento tan lejos de cómo imaginé que me sentiría.
¿Cómo sacamos ese malestar de valorar objetos y dinero por encima de las alegrías y el deleite? ¿En qué momento esa plaga ingresó y se propagó en lo profundo de mi mente? Aunque pudiera encontrar ese momento, sé que han pasado años de ello y el daño fue hecho, perdí años de mi vida persiguiendo y sacrificándome a mí misma por objetos que ahora ni recuerdo. Satisfacciones inmediatas que volaron tan pronto salí de la tienda con el “tan preciado” objeto que “soñé” y hoy ya no vale nada.
Ansío recuperar mi alegría y mi deleite, esa paz que sentía al ver pasar las nubes. Nada me faltaba, estaba completa como tal y como era, y ahora ese estado del ser se siente más costoso que cualquiera de las cosas que llegue a comprar. No me queda más que seguir practicando y convenciéndome a mí misma de que no necesito más de lo mucho que ya tengo.
¿Qué opinan ustedes? ¿Algún consejo sobre cómo protegen su alegría y deleite por la vida? Además de evitar redes sociales y personas que se van en la fiebre por comprar. ¿Qué más podemos hacer para volver a nuestro estado natural?
Bueno, quizá esto sea mucho para un viernes, donde ya se acumuló el cansancio de la semana de trabajo, o quizá sea lo más importante a escuchar cuando se vienen el fin de semana y ya pagaron…
Caminemos juntos a encontrar esa paz y alegría de sentirnos completos con solo ser. Con la dicha de existir, cierro la reflexión con otra de las frases del Club de las 5 am.
“El mañana es un regalo, no un derecho.”
The 5 a.m. Club
Es decir, nadie tiene garantizado el día de mañana, así que disfrutemos el hoy.

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