¡Buenas tardes, gente hermosa! Hoy llovió por aquí en Detroit y durante la noche tuvimos una de esas tormentas con rayos, como se ven en las películas.
Esta mañana no tenía turno de trabajo, entró a trabajar hasta ahorita en la tarde. Aproveché la mañana para terminar de pintar una sección de la casa que estaba pendiente y empezar a trabajar en el patio de atrás en lo que algún día será pasto.
¡Mientras movíamos la tierra húmeda con mi mamá, descubrimos que los bloques de piedra que están en el suelo cerca de la casa se extienden aún más! Pensaba que estábamos escarbando para aplanar y poner semillas de pasto. Qué sorpresa fue encontrar que unos centímetros bajo toda esa tierra había unos bonitos bloques de piedra que alguna vez adornaron ese patio. Ahora volverán después de una buena limpieza.
Llevamos más de un año en esta bonita casa construida en 1928 y pareciera que aún nos trae gratas sorpresas con cada proyecto para hacerla más bonita. El levantar tierra mojada con pala es cansado, pero a la vez se siente gratificante el poder estar en tu patio sabiendo que tu esfuerzo mejora los espacios.
Nunca imaginé despertar un miércoles normal y tener la dicha de trabajar en mi patio al lado de mi mamá, mientras espero el turno para ir a trabajar. Días como hoy me hacen sentir agradecida por el curioso giro que mi vida volvió a tomar. Detroit, tú no estabas en mis planes, pero parece que yo sí en los tuyos.
Muy bien, gente maravillosa, les dejo disfrutar su día, para aquellos que tendremos una tarde lluviosa, recuerden que la lluvia también sirve para limpiar y hacer florecer. Disfruten del hermoso sonido del agua caer. Nos leemos pronto.

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