¡Buenos días, gente hermosa! Hoy es uno de esos días en los cuales, como dicen por allí, se me juntaron unos temitas que me ponen mal. Sin entrar a detalles para no echar leña al fuego, mi reflexión de hoy busca enfocarse en el lado positivo. Donde ya no solo te das cuenta de cuáles son los factores que te hacen enojar, sino que también tomas acciones activamente para quitarte de donde no. 

Sé que no en todas las situaciones vamos a tener la oportunidad de quitarnos de manera inmediata aun sabiendo que algo nos lastima. Pero cuando lo puedan hacer y mejor aún de forma inmediata, con mayor razón, háganlo. 

Días como hoy son donde al fin todo ese contenido de desarrollo personal al fin rinde frutos. Donde, con toda la seguridad del mundo, has identificado algo que no está bien y, con esa misma seguridad, dices: «hasta aquí». Apenas estoy preparando las palabras del hasta aquí que tendré que decir hoy, pero con cada palabra que escribo, poco a poco se siente más liberador y abre el camino a la paz que busco. 

Buscar Días Soleados dentro de nosotros, definitivamente no significa esperar que haga buen clima. Propongo que seamos proactivos acerca de ello, y si se nos viene la marea encima, mínimo pues ya ni modo aunque reaccionemos para no permitir que la ola nos lleve. 

Esta mañana cuando dejé venir esa ola, recordé que era una que ya conocía, de la cual en los últimos años he decidido alejar mis piecitos del agua cuando la veo venir. No obstante, así como la marea que no sabemos cuándo se pondrá más fuerte, me sorprendió al ver que nuevamente el agua me cubría los tobillos y lo poroso de la arena tocaba fibras que aún no han sanado. 

Una ironía que empiezo a notar sobre las olas repentinas es que a veces ni siquiera son para ti, y uno con sus mil cosas no resueltas se va de frente y no solo se deja llevar por la ola, sino que hasta saca la tabla de surf y monta esa ola como si fuera para uno y la verdad es que ni soy surfista y ni nadar sé. Desconozco las situaciones de otros, pero cuando se trata de retos y olas repentinas, mi reflexión es 1) ¿esta ola que se viene si queira es mía para montarla? 2) Si la respuesta es no o ya me había arrastrado antes y no me gusta, mejor alejo mis piecitos de la orilla, sabiendo que con el tiempo la marea volverá a la calma.  

Espero que esta mañana puedan disfrutar esta sencilla analogía, donde los retos son como olas de mar, pero al estar con los pies en la orilla, contamos con el poder de decidir si queremos o si estamos listos para montar las olas que se nos acercan. 

¡Bonito día soleado!

Una respuesta a «Esa ola no es tuya y ni surfista eres»

  1. […] “pues obvio, soltar”. La respuesta es fácil, lo difícil es acostumbrar al cerebro a soltar y no montarse en otra ola que no es tuya. Lo que sí ahora puedo confirmar, es que la práctica de soltar ayuda y mucho. Es un proceso […]

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Día Soleado

¡Hola! Lo sé, no todos los días son soleados. Aún así, he creado este espacio para compartir reflexiones de vida, así como dejar en este vasto mundo del internet las situaciones a las que aún no encuentro respuesta.

Acompáñenme a ventilar y reflexionar sobre cómo encontrar paz durante este emocionante periodo de vida. Estamos en el tercer milenio o ya casi llegando a la mitad del siglo XIX.

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